Este post es mi primero como integrante del grupo
de bloggers
conectadas a través de la movida "Hoy Compartimos",
al que me invitó Lorena, de Amor por la Decoración (gracias
Lore!)
El tema de este mes es Recuerdos de la infancia
(justo yo, que tengo la peor memoria en el Guinness de los records...!!)
Pero bueno!
Es cuestión de remover un poquito en el corazón... y todo
surge!
Te cuento. Nuestra casa estaba en una esquina y tenía un patio
chiquito.
En el patio había una puerta de chapa verde que ni picaporte
tenía.
Se ataba un aro de alambre a un pequeño poste fijado a la
pared. Nada de mística.
Pero del otro lado, estaba el patio de la casa de mis abuelos,
que era enorme
y entonces, para mí, esa puerta de chapa verde era casi como
el ropero a Narnia.
Porque las horas disfrutadas en la casa de mis abuelos
fueron de las mejores cosas que viví en mi infancia.
Mi abuelo Otto era todo dulzor. Se dejaba despeinar
mientras yo era su peluquera, parada en un banquito,
mientras yo era su peluquera, parada en un banquito,
y con sus abrazos me perdía en su corpachón de metro
ochentaypico.
Mi abuela Hertha no era mujer de mimitos, pero te daba todo su
amor traducido en tiempo feliz.
Además de jugar conmigo al tutti frutti, a la canasta, a las
damas chinas
y a todos los juegos con dados existentes y por existir,
como la tuya y como todas las abuelas, tenía sus
tesoros,
que vienen a ser todos esos objetos comunes y silvestres a los
que los chicos
les damos un bañito de misterio y un toquecito de
fabulosidad.
Uno de esos tesoros era el cesto de los botones.
(para que veas de dónde me viene ser de gustos
sencillos).
Un costurero que después de muchos años supe que era cestería
hecha en
Y edito: no te los pierdas, que son pura emoción todos y cada uno!
la provincia de Santiago del Estero y no en
Fantabulandia:
(foto del único ejemplar que encontré en la web,
y menos encantador que el original)
...costurero que además tenía un contenido de gloria:
los botones.
Que tampoco provenían de ningún lugar especial,
más que tal vez del otro lado del Atlántico en el equipaje de
mi bisabuela,
y seguramente también de la mercería Charito,
la más completa que teníamos en la zona.
la más completa que teníamos en la zona.
Pero hasta mis seis o siete años, yo habría jurado
que habían simplemente aparecido por generación
espontánea,
adentro del costurero fantabuloso, en el mueble de la
Oma.
Igual, no me digas nada porque ya hace rato que lo sé:
los botones no se generan dentro de los costureros.
Si te gustan los botones como a mí,
que casi siempre destapan ese costurero que hace años ví por última vez
...y será porque se volvió a Fantabulandia.
Ahora te dejo con los enlaces que te llevan
vía click a los recuerdos de infancia de todas estas
bloggers.
Y edito: no te los pierdas, que son pura emoción todos y cada uno!
Zapallos en Almibar <--- usted está aquí
:)



